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“Llegará el día que nuestros recuerdos serán nuestra riqueza” escribió el poeta frases Paul Geraldi.

La primera vez que vine a Namibia fue en mayo del 2010, sólo, con una maleta y unas tablas. No tenía mucha información del lugar y estaba asustado, pero había una razón de peso por la que venir hasta aquí: un par de meses antes Cory Lopez y sus compañeros habían mostrado un video en el que aparecía una ola de ensueño, de otro planeta…. Skeleton Bay.

Estuve un mes y medio esperando a que esa ola apareciera, pero nunca pasó, En esa espera quedaron en mi memoria noches en el desierto, soledad, amigos y mil anécdotas  que enriquecieron el viaje.

Seis años después estoy aquí en Namibia, observando el lugar que cambio mi vida y mi manera de pensar. He venido con mi gran amigo Nacho Gonzalez. Esta vez observamos una gran marejada en el atlántico sur, nos compramos un billete y aquí estamos. El swell lleva viajando días como un ejercito. Estamos aquí en frente de la ola y está completamente plato. Parece mentira que mañana vaya a ser el gran día.

Esperando a que mañana a amanezca y llegue  la magia surja.

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……

Son las 4:30 am y las tablas y estamos camino a la ola. Está amaneciendo y el mar suena con fuerza. Conducimos a la par de la costa  a toda velocidad, estamos a punto de llegar al spot.

La costa hace un pequeño giro que indica el comienzo de la ola. Ahora vemos que una linea se relantiza entre la niebla y podemos observa como la ola se convierte en sueño. recorremos 100 metros, 200 , 500 y la ola  pareciera que está quieta, si no fuera porque vamos a 5o kilometros por hora. Va enroscada como una mecha y ahora empezamos a gritar como locos. La bahía es enorme y se convierte en un templo sagrado de tubos sin fin. Nunca he visto nada igual. Yo soy agnóstico, pero si hay una razón por la que creer en dios, es este lugar.

Diez horas de tubos y felicidad pura. Hemos cogido las mejores olas de nuestras vidas y ahora puedo decir que soy el hombre  más feliz del mundo.  La marejada yo se va y mañana  habrá desaparecido como la Cenicienta, pero hoy es el día, que como bien dijo Geraldi, nuestros recuerdos  son ya nuestra riqueza, para siempre.

Gracias Namibia por los momentos vividos

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