SALVAJE

En ocasiones todo cuadra
todo funciona,
momentos mágicos
que tiene la vida.
Y a veces me pregunto
por qué será tan difícil,
si es tan sencilla como vivirla.
Remas, remas,
buscando las líneas.
El agua arropa tu cuerpo
las olas lo acarician.
Te montas encima de una,
te deslizas…
Donde estas es único, otro lugar,
energía por la que surcar.
Tu cuerpo se moldea,
formas parte de la mar,
de la tierra, del planeta
de un cosmos infinito.
Respeto al mar, que me deja jugar,
al viento que lo moldea
en olas preciosas,
al fuego, sol que calienta mi alma.
Caballo salvaje que se deja montar,
caballo salvaje es el surfear.

Del libro “La lluvia es para los ricos”
Oficina de Hechos 2012

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La semana pasada tube la oportunidad de viajara China con mis compañeros de equipo NIXON.
Este es el edit del maestro Gustavo Imigrante:

        

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Aquí os dejo la historia que vivì aquellos dìas en Brasil.
Para mi fue una de las experiencias màs enriquecedoras que he vivido, no tanto por la ola en si, sino màs por el camino. Por la gente que me crucè.
Una vez màs, mil gracias a tod@s los que habéis querido acopañarme.
Muy pronto, estarè en ruta de nuevo.

Filmado por
Toninho Jahvali Júnior
Fotos:
Paulo Oliveira “Palicure image”

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Ya ha pasado un tiempo desde que surfeè junto con mi amigo Cyrus Sutton en la que es considerada, si no la màs, un a de las olas màs largas del mundo.
Lleguè hasta sufear màs de dos minutos en una misma ola. Hasta que te duelen las piernas, y no puedes màs.

Chicama lineup

Aquì os dejo un edit que ha hecho Cyrus en su blog Korduroy.tv
Espero que os guste.

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La semana que viene contarè en www.destinosudamerica.com mi viaje por la amazonìa , lo que para mì ha sido una de las historias màs increíbles que me han pasado en mi vida.
Un abrazo!
Besarkada bat!

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Pororca3-720x540 En Macapá, expedición a surfear La Pororoca

Dicen los locales que la fortaleza que construyeron los colonos portugueses en Macapá, la hicieron tan grande y tan fuerte, tardaron tanto… que PARA cuando la terminaron ya estaba obsoleta.

Llegué a la ciudad de Macapá hará UNOS cuatro días con la ilusión de surfear La Pororoca.

La Pororoca no es una ola normal, est ‘tidal bore’, o ola de marea. una ola de río. Una sola ola con la energía de todo el mar que puedes surfear ENTRE 5 y 15 minutos. No como un Tsunami, pero algo más parecido a eso que a una ola normal, la que conocemos.

La única experiencia que he tenido con un ‘bore time’ fue ESTA, hace ya unos años, en Alaska.

Pero cuando llegué me di cuenta: aquí no es tan fácil. Hay que tener en cuenta que Macapá es una cuidad a la que solo se puede llegar por barco o avión, está aislada en medio de la Amazonia, en la orilla del río Amazonas. Y la Pororoca pasa lejos, muy lejos de aquí. No hay carreteras, es todo jungla. La única manera de llegar es por mar. Encima, esta ola puede tener una fuerza descomunal, se lleva árboles y tierra.

Pororoca significa en la lengua natal ‘gran estruendo’.

Tan pronto como llegué me di cuenta de que necesitaba una infraestructura para llegar hasta allí y surfear esa ola.

Lo primero que hice fue INSTALARME en un pequeño hotel, preguntar en las oficinas de viajes, a ver quién me podía llevar hasta allí. Nadie me daba respuesta, así que después de dos días buscando sin encontrar nada y teniendo en cuenta la peligrosidad de la ola, me planteé abortar la misión, abandonar el norte de Brasil e irme a surfear en el litoral de Sao Paulo.

Una vez más, la suerte vino.

Resulta que el dueño del hotel donde me estaba quedando, Jim, es uno de los pocos que surfean La Pororoca y se ha entusiasmado organizando una expedición al corazón de la Amazonia. No me puedo creer que en una ciudad de medio millón de habitantes, con cientos de hoteles, haya caído en el sitio adecuado, con la persona adecuada. Pero la suerte… una vez más.

Tienen barca y moto de agua, y ahora mismo vamos a salir en busca de la Pororoca. Una expedición de 5 días que tendremos que tratar con mucho cuidado.

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Conspirando con Jimy la expedición a la jungla.

El coeficiente de marea este 20 de marzo es el más grande en casi 20 años, así que la ola PUEDE ser gigante.

Puede ser pequeña también, no sabemos lo que nos vamos a encontrar, pero tenemos que tratarlo con mucho tacto, observarla desde tierra los primeros días antes de surfearla, y ver que posibilidades hay.

Ahora mismo voy a salir en esta misión.

Un abrazo a tod@s!

En la orilla del rio Amazonas

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Os escribo desde Brasil, Macapà en la Amozonia, a puntito de salir en una expedición a la Pororoca, la ola de marea.
He hecho este pequeño edit de mis días felices en Pacasmayo. Un ola preciosa con un pueblo y una gente formidable.

Los comentarios son mios, y extraídos del los comentaristas del ùltimo WCT en Australia. Y es que así comento mis olas cuando estoy sòlo, editando en el ordenador.
Una vez uno soñaba con estar en el circuito mundial, cuando era pequeño.Y quedò en eso, en un sueño. En parte, mi mente no es lo suficientemente competitiva y sobre todo, por falta de talento, ya a estas edades ya no nos vamos a engañar… Pero la pasamos muy bien intentàndolo.
No queda nada de frustraciòn por aquello, solo un poco de pena. No por no haberlo conseguido, sino por la sensación de no haberlo intentado con todas mis fuerzas.
Que sirva de lección para estos, y los sueños que vendrán.

Una vez conseguí completar un aéreo revers. Estaba en Treslers California. Me salió así, muy natural. Tan natural que pareciò que me los hacia como churros.
Tan natural que ni siquiera levantè las manos. pensé en ese momento que podían estar grabàndolo, y disimulè, hice como si aquello fuera normal para mì. En cuanto me sumergí en el agua la celebrè ahí abajo yo solito. Levante las manos sin que nadie me viera. Nadie me lo vio, nadie me grabò, y lo que es peor, ninguno de mis compañeros me creyò…cabrones.
No tengo nada en contra de los claims, de hecho me parece una expresión muy sana, pero yo tuve una mala experiencia con un ‘claim’ en una ola, en Mundaka hace mil años. Hice el claim màs desastroso que se puede hacer, y quedò documentado.

Como hay diòs que cuando lo vi me dio tanta vergueza, tanta vergüenza… que desde entonces creo no he vuelto a hacer uno en mi vida.

En fin, falta de mentalidad, de talento… lo que sea. El camino me ha llevado aquí, y ahora estoy a punto de salir en barco a surfear La Pororoca.
Un sueño.

Os mando un abrazo fuerte y recordar, los que queráis podéis seguir los nuevos post en www.destinosudamerica.com.

Agradecer desde aquí a Otto, del Hostal Duke Kahanamoku, en Pacasmayo por haberme tratado como a un hijo, y a toda la gente que me encontré en allí por tremenda hospitalidad.

Otto
Otto amigo!!

Un abrazo fuerte a tod@s!
Besarkada haundi bat!
Amatxu eres la mejor, tengo ganas de comer tortilla de patata.

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Desde la orilla del rìo Amazonia, Brasil, en dos días salgo en una expedición
a surfear la Pororoca.

Sencillamente quería hacer una aclaración respecto al anterior Post “EL DESCUBRIMIENTO DE LA CIUDAD INCA DEL SURF”, ya que bastante gente me ha escrito…
La verdad es que trataba de ser un “Mockumentary” o “falso documental”, o eso intentaba el director, actor y guionista (yo)… pero much@s no lo entendieron así, y no me extraña, ya que para el cine ha quedado claro soy un desastre… no tanto como actor, que logrè engañar a màs de uno.
No era mi intenciòn. Tratè de que fuera obvio que era todo ficticio, màs como una broma, así que me toca aclarar que:
No descubrì Machu Picchu, ni sus habitantes eran surfistas, ni me encontrè la mundialmente conocida ola de Chicama, ni hay alces en los Andes y no me comí setas alucinògenas. Lleguè en autobús, y caminè muy pronto a la cima…no iba sòlo, estaba con mis compañeros Cyrus Sutton y Cliff Endley… tampoco mi guía espiritual es el capitán Jack Sparrow…

También recalcar que en Machu Picchu, ni hay monos ni hay costa.

En principio la filmación-parodia iba a ser con una tabla de planchar que subì hasta Machu Pichu, pero como sabia que igual no me dejaban entrar con ella, llevaba una tabla de cartòn en la mochila por si las moscas. Efectivamente, los policías, entre risas, me quitaron la tabla de planchar, ya que decían haber visto muchas cosas en Machu Picchu, pero nunca una tabla de planchar.
Una vez dentro, estaba lleno de guardias que no me dejaban hacer la filmaciòn, lo cual me pareció absurdo, ya que hoy en día con el photoshop uno puede hacer lo que quiera…en cualquier caso, esto hizo el rodaje mucho màs divertido, ya que tenia que esconderme de la pasma para filmar, que me pisaba los talones…

Captura de pantalla 2015-03-15 a las 11.55.22 La tabla de planchar que no me dejaron meter.

Captura de pantalla 2015-03-15 a las 11.54.33 Plan B con tabla de cartón. La pasma me pisaba los talones…

El resultado fue este film casero, Mi fracaso de “mock”.

Os dejo aquí la definición de Mockumentary:
“El falso documental o mockumentary (mock: burla) es un género que imita los códigos y convenciones desarrollados por el cine documental en una obra de ficción”… “Es frecuente que los falsos documentales sean parcial o totalmente improvisados, bajo la premisa de que este estilo de actuación ayuda a sostener la sensación de realismo.”

Ahora estoy en Brasil, y a principios de esta semana que viene saldrá mi ultima edición en las olas de Pacasmayo, Perù (esta de verdad) que podréis ver en mi blog DESTINOSUDAMERICA.COM
.
Un abrazo desde el rìo Amazonas!!

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Claramente en el Google Earth se veía que allí había una izquierda kilométrica, lo difícil sería llegar hasta ella. Mi plan consistía en escalar una montaña de más de 3.500 metros de altura y desde allí avistar la ansiada izquierda. No sabía lo que me iba a encontrar allí, pero en eso reside precisamente el espíritu de aventura, en la incertidumbre.
Pensé que cinco duros días de trecking por la selva amazónica serían suficientes para llegar a la cima de la montaña. Finalmente, la expedición me llevo nada más y nada menos que 22 días de supervivencia. Los víveres se me acabaron así que tuve que alimentarme a base de hongos y gracias a dios que alcance a cazar a un alce, de lo contrario igual no estaría aquí cómodamente tomando una taza de café, escribiendo lo allí acontecido.

También me siento con la obligación de nombrar a mis dos únicos compañeros y amigos en aquella odisea. Un libro de Jack London “El vagabundo de las estrellas” y la foto de mi guía espiritual que siempre llevo en la cartera, El Capitán Sparrow. Solo y sin ellos, nunca habría sacado fuerzas para llegar hasta allí.

Después de mas de tres semanas caminando, al fin llegué a la cima de la montaña y desde allí avisté por primera vez el mar. No podía creer lo que veían mis ojos. Una misteriosa ciudad, al parecer construida por la civilización inca, se alzaba ante la majestuosa izquierda. Aquella visión de la punta, aquellas ocho líneas de olas perfectamente encadenadas, fue lo más hermoso que he visto en mi vida. Por un momento pensé que aquel escenario, podía ser fruto de los delirios provocados por alguna seta alucinógena que había ingerido desesperadamente en el camino. Pero no, aquello estaba pasando y yo era el privilegiado de ser el único hombre en la tierra que tenía a dios ante mi.

Las civilizaciones pre incas e incas empezaron a surfear hace más de 5.000 años. Probablemente exploraban las costas para encontrar una legendaria izquierda “Mamape, la ola que nunca termina”.

Debieron de sentir lo mismo que yo cuando la vieron por primera vez.

Probablemente construyeron aquella ciudad en base a la ola, templo sagrado de los incas. Una civilización de surfistas que entendió el surf como una manera de conectar con la naturaleza y con dios. Autosuficientes, estos surfistas prosperaron durante siglos con lo justo y necesario.

Maldigo el día que llegó el malvado Pizarro con sus tropas castellanas y arrasaron con aquella gente. Lejos de buscar una experiencia religiosa o una conexión con el entorno, a Pizarro le movía “El Dorado”, montañas de oro. La codicia, una vez más, acabó con la armonía de una civilización utópica y me hace pensar que un mundo mejor es posible.

De qué le sirvió a Pizarro todo aquel oro, si murió como tod@s, sin nada. Sin embargo, la magia de la ola de Mamape sigue intacta por los siglos de los siglos.

Al fin y al cabo, nosotros nos vamos, y lo único que perdura es la naturaleza.

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Chicama, Perú.

‘Mamape’, en lengua la originaria, es una ola mundialmente conocida por los surfistas por ser posiblemente la izquierda más larga del mundo. Sin embargo, no lo es tanto por ser el origen del surf. La historia de Chicama es fascinante.

Se dice que aquí empezó todo, nada menos que hace 5.000 años.

Siento una profunda admiración por aquellos surfistas, ya que para mí, subirme a un caballo de totora, ha sido como volver a empezar a hacer surf. Una cura de humildad.

Aquellos surfistas, también sabían lo que se siente al sobrevolar una ola y convertirse, por unos segundos, en pelícanos.

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